La estaba pasando muy mal
Estaba roto por dentro, sin ganas de vivir. Mi hermano Santiago y mis papás me confrontaron con amor y me ofrecieron ayuda.
Se puso más duro
Empecé terapia. Silencio, miedo, me costaba abrir el corazón. Me recomendaron ir de misiones y fui… ahí conocí a Karim y a más amigos que me acogieron.
Y entendimos algo…
Esto le pasa a miles de hombres. Solo que nadie lo habla.
Me decidí a luchar
Para sanar tenía que ser vulnerable. Hablamos del miedo a no ser suficientes, las heridas de la infancia, la crisis vocacional. Creamos una hermandad donde caerse no era fracaso, sino parte del camino.
¡Nos lanzamos!
Hicimos el primer retiro, seguido de otros 17. También bootcamps, talleres y retos. Hemos visto la mano de Dios: hombres que sanan, que despiertan, que vuelven a vivir.
Dios, ¿quieres un qué?
En oración Dios nos pedía… un congreso. La respuesta fue clara en el corazón: «Sí. Acompañen a mis hijos.» Y nos aventamos.
El congreso más grande de Latinoamérica
Doce mil hombres y mujeres juntos, sanando, levantándose y redescubriendo su propósito.
Te necesitamos
Si llegaste hasta aquí, no es casualidad: ya eres parte de esto. Dios quiere que luches por recuperar tu corazón. Atrévete a vivir sin miedo.
Revelar la verdad del corazón del hombre.
Porque no nos podemos quedar en el conformismo y la comodidad — estamos hechos para la grandeza.
Se el primero en cruzar la puerta.
Te escribimos una sola vez: cuando la app, el Congreso o el próximo retiro estén listos para ti.
